viernes, 16 de diciembre de 2011

Llevo en mí todo el cansancio De las montañas...

Llevo en mí todo el cansancio
De las montañas.
La paz no es eterna
Para el corazón que irradia amor.
Bebedores en las ubres del destino
Me postro ante ti, consternado.
Si siempre te deseo y, nunca,
Te doy alcance;
Dime, tu, mi amado,
Amado mío:
¿Qué debo hacer para alcanzarte?
¿Cómo tenerte sin poseerte?
¿Cómo alcanzarte sin sojuzgarte?
Eres para mi, Amado,
 El Todo sin el todo.
Mi melancolía otorga de los mares
Su espuma, por alcanzarte.
Jamás osé, siquiera mirarte
¡Pues no te deseo fuera de mí!
Solo ansío tenerte
En un grado de goce tal
Que no pueda mi conciencia
Albergarse en esta limitación humana.
Debo trascenderme.
Tengo que trascenderme, para trascenderte.
Alcanzarte. Contenerte.
Se tú, ¡oh, mi Amado!
Por una noche mi Amante.

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