Pertrechado en mi dominio:
Tracé mi biografía en tus labios.
Allí donde se reúnen,
Todas las mujeres del mundo.
Vórtice de mis más íntimos
Deseos.
Periplo final de mi existencia.
Tú. Esa simplemente tú:
La amada.
Que para amarte ya hube yo.
Todo en ti se presume;
De la carestía, tu abundancia;
De tus ubérrimas mieses,
Mi más hierática templanza.
En ti he de verter mis sueños;
Y mi vida.
El amado hace al amante.
No es, sino, ilusión su dominio.
Latrocinio el tuyo, por robarme,
Las últimas horas de mi olvido.
¿Quién soy yo? ¿Qué fui?
Ya nada recuerdo.
Solo en tus labios mi suicidio.
Pero esta vez, el Dios amado
No castigará mi afrenta;
Ni perseguirá mi descuido.
Solo un paraíso.
Muertos pues, los dos de amor.
Un solo paraíso, cabe entre ambos.
Dos existencias agostadas, un solo
Corazón.
Un solo camino.
Una sola existencia, ya certera;
Fundidos.
Esa, nuestras dos almas,
Reunidas en un solo destino:
SER AMOR PURO.
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