viernes, 16 de diciembre de 2011

SONETO PARA LA MUERTE


 Dile a la muerte, mi amada, que me olvide.
Que yo a su lado soy un extraño,
De muchos días dispuso al año,
Y ahora que amo, de mí se olvide.

  Pues, no hay esperanza que anide,
Más allá de tu piel y tu paño,
De tu dolor, en mi dolor me ensaño.
Pues solo el tiempo, con amor se mide.

  Así, con la faz y el gesto vencido,
Rehúyo la deuda que con ella tuve.
Generoso mi débito he redimido.

  De la Parca cercano, siempre estuve.
Lo que tuve que ser, ya he sido.
De lo que no fui, nada ya pido.

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