¿Crees que voy a suplicarte?
Me río de tu miedo.
Me he desgajado poco a poco de ti.
Sin embargo, estoy más íntegro que nunca.
Tan siquiera sabes quién soy.
¿Sabes quién soy?
Dicen que soy lo oscuro, lo pernicioso.
Todo aquello que hay que evitar y corregir.
Pero no sabéis apenas nada.
Yo alimento por entero tu ser.
Sin mí, no serias un ser completo.
Poseo de ti, todo aquello cuanto hay que tener.
Anverso y reverso, todo conforma una misma realidad.
Somos muchos. Mas, solo soy uno.
En tu ser resido; o debo decir que yaces en mí.
A mí no llegarás por el camino directo.
Pero si escoges el camino largo;
¡Hay de ti, si así lo escoges!
Por mí se va al dolor y al sufrimiento.
Y por mí se accede a la liberación y a la plenitud del ser.
Me has combatido de mil maneras diferentes.
Mas, ¡contempla ante ti, el resultado!
Soy campo de batalla y victoria, a su vez.
Crees regirme, empero, me conoces muy bien.
Has sabido tenerme cerca, necesitando alejarme.
Poseo mil rostros y tú, los has visto todos.
¿En cuántos eones? Ahora contemplas uno.
¡No sabes, una mierda!
Pero escucha a tu cuerpo. ¡El sí que sabe!
No lo subyugues, ni lo ignores más.
Siempre que me ves, te ves a ti mismo.
Mi esmerilada faz, todo te lo permite vislumbrar.
Soy el espejo en el espejo. ¡Tenlo por seguro!
Los demás reflejan, todo lo que en ti hay.
¡No lo olvides, criatura mía!
A menudo participas del juego del conocimiento,
Sin saber lo vetusto de tu partida.
Peón activo, redundante en pasividad.
No son las otras fuerzas, las que te ciegan.
¡Deja ya de invertir tu imagen, y mírame!
¡Mírame directamente a los ojos!
¡A mi esencia! ¡A tu esencia! ¡A tu ser!
¡Sabes ahora, por fin, quién soy!
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