Yo soy copa del olvido.
Recipiente vacuo, sin sentido.
Tú. Tú eres néctar y ambrosía.
Con mucho, es mi obcecada ansia
De que llenes todos mis sentidos,
En este bien escaso que es la vida.
Y donde todo nos recuerda
Cómo nos es menguada la existencia
Hasta deshacerse la última hebra de hálito.
¡Qué seres tan finitos somos!
Yo, en mi existencial avaricia
Reúno cada instante de mi vida
Y, como un niño que no quisiera renunciar a nada,
Hago acopio de todos mis instantes.
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