Qué solos se quedan los vivos
Cuando la incorruptible muerte
A dentelladas, a traición abandona
Del muerto, los vivos a su suerte.
Cuánto he de verme, y aun
Cuánto he de querer
Que tu espectral recuerdo inerte
Noche tras noche, a mi regrese.
Deseo tanto que tu monda calavera
Del verde prado en primavera
Surja en otra vida por entera
A los sentidos de quien no supo retenerte.
¡Ah, la vida! De nuevo he de vengarme
De tan ciega y procelosa agonía.
Qué esta breve, tan escueta pedanía;
Este tránsito infausto que llaman VIDA.
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